Decía Castells, en un párrafo que suelo citar a menudo, que “Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet es un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, es su forma societal“. Hay, por supuesto, quien no piensa de igual manera:

Internet posee un espacio propio, el ciberespacio, que carece de las angosturas y fajas del Mundo Real (TM). En él pueden construirse lugares únicos de naturaleza propia que desafían las estructuras conocidas… salvo que deseemos trasladarlas a ellos, consciente o inconscientemente. Se ha teorizado hasta el agotamiento sobre las posibilidades y fallas de estos nuevos espacios. El ciberfeminismo, por ejemplo, ha encontrado en la red una oportunidad única para desprenderse de las convenciones patriarcales y generar una nueva forma de lucha que, según Sadie Plant, siempre perteneció a la mujer. De entre todos los textos que pueden encontrarse y leerse al respecto, Sadie es una imprescindible:
La identidad masculina tiene todo que perder con estas nuevas tecnologías. El número de espermatozoides disminuye mientras los replicantes se despiertan y la carne aprende cómo aprender por sí misma. La cibernética es feminización. La tecnología puede aportar al feminismo algo que nunca tuvo a su disposición, la oportunidad de borrar lo masculino de principio a fin.
…la introducción del código binario plantea un plano de equivalencias que socava la base misma de un mundo en que lo masculino y lo femenino siempre han desempeñado los papeles de superestructura y de base material.
Como ejemplo de las posibilidades que ofrece el ciberespacio, el ciberfeminismo es posiblemente su mejor exponente. Pero no me voy a extender con él. De lo que quiero hablar es de la creación de la identidad en ese ciberespacio. Qué nos ofrece, cuáles son sus límites, en qué consiste. A este respecto, conviene leer sobre todo a Sandy Stone y su obra Will the real body please stand up?, así como a Sherry Turkle: Constructions and Reconstructions of the Self in Virtual Reality. Ya clásicos, pero suponen la base de todo lo teorizado hasta el día de hoy.
El ciberespacio, en tanto en cuanto no expone al cuerpo, otorga mayor libertad a la expresión del self y facilita la comunicación interactiva, lo que implica multitud de ventajas y nuevos marcos de acción se mire por donde se mire. Los apodos [nicks], y en algunos casos la creación de personajes muy elaborados totalmente ficticios, funcionan como máscaras que invitan a una experimentación identitaria de una manera juguetona y carnavalesca, lo cual puede liberar a los usuarios del tradicional binarismo de género, entre otras cosas.
Como indica Sherry Turkle, la representación de papeles y los juegos con la identidad sexual son muy habituales en las comunidades en línea. Esta autora va más allá al afirmar que el self o la identidad sólo pueden expresarse en toda su plenitud online. En conjunción con la tecnología es posible construir la identidad, la sexualidad, e inclusive el propio género como a cada quien le plazca. En palabras de Turkle:
El ciberespacio se ha convertido en un laboratorio social significativo para experimentar con la construcción y reconstrucción del self que es característica de la vida posmoderna. En su realidad virtual, nos automodelamos y autocreamos
Sin embargo, quizá y sin el quizá sea Donna Haraway la que mejor ha sabido entender este fenómeno. Su Manifiesto para Cyborgs marcó un antes y un después:
By the late twentieth century, our time, a mythic time, we are all chimeras, theorized and fabricated hybrids of machine and organism; in short, we are cyborgs. (…) The cyborg is a condensed image of both imagination and material reality, the two joined centres structuring any possibility of historical transformation.
Ese párrafo y la famosa frase sobre que prefiere ser un cyborg antes que una diosa (I rather be a cyborg…) son tan significativos que lo implican todo: “is a condensed image of both imagination and material reality, the two joined centres structuring any possibility”. ¡Wow!
La doctora Reverter-Bañón lo define así:
En el mundo de la tecnología de la información los principios cartesianos ya no tienen validez, y las distinciones que sustentaban cuerpo/mente, biología/tecnología, natural/artificial, humano/mecánico están bajo sospecha.
Por seguir con Sadie, que siempre es un placer:
En lugar de desvanecerse en la inmaterialidad del aire, el cuerpo se está complicando, replicando, escapando a su organización formal, los órganos organizados que la modernidad siempre ha considerado como la normalidad. Esta nueva maleabilidad se encuentra en todas partes (…) las señales indelebles de las marcas y las cicatrices, la aparición de redes neuronales y virales, la vida bacterial, las prótesis, los enchufes neurales, una vasta cantidad de matrices errantes.
Yes, baby, una vasta cantidad de matrices errantes. Por resumir, podríamos explicarlo así:

La transgresión de la identidad no tiene límites. Por un lado, en lo que se refiere a moldear nuestra identidad ya existente, a darle forma, a regenerarla. Giddens, por ejemplo, señala (cito por otra fuente, no he leído el original de Giddens), “conceptos tales como globalización, incorporeidad, destradicionalismo que han desencadenado al sujeto, que acentúa la localidad temporal y espacial y su estado procesual, y que vienen a señalar que la identidad es hecha, movible y múltiple. Lo que viene a indicar que la identidad es más construida que esencial a lo largo de las prácticas discursivas, a veces diferentes y hasta antagonísticas, que juegan un papel importante en su formación”. Vale, pero es que va más allá:
La realidad virtual puede favorecer, por su parte, lo que algunos han llamado “el encantamiento narcisista” y el exhibicionismo. La expresión y exteriorización de los afectos, deseos y emociones se canaliza a través de correos-e, foros de “chateo”, etc., desarrollando de este modo una “sociabilidad mediatizada por los aparatos electrónicos”. Aquí ya no tenemos que ver con la realidad, sino con su imagen, su relato o reduplicación tecnológica. La realidad cede a la simulación y se transforma en espectáculo que se “experimenta” y “vive” como realidad subjetiva mucho más intensa que la realidad objetiva.
Estoy siguiendo a Nicanor Ursua, ahí, que viene a decirlo todo:
…a este role-playing identitario, a este identity-play online, al adoptar ejes de la identidad diferentes como cambios en el género, raza, edad, clase o sexualidad, parece ser que las personas experimentan identidades que no pueden experimentar en la “vida real”, haciendo esto parece que las personas implicadas en el “juego identitario” pueden obtener otras perspectivas del mundo y de su propia posición en el mundo.
Y a eso quería llegar yo porque, verán, todo esto me lo tuve que empollar en su momento para clase, pero hace poco descubrí lo que significaba… al ponerlo en práctica.
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Nunca me han llamado la atención las redes sociales, ni he sido parte de ninguna. Al contrario, las he evitado siempre como a la malaria. Ni siquiera abro el MSN desde hace eones. Recientemente, sin embargo, decidí probar Facebook. Por aquello de estar aburrido y hacer algo.
Así que me abrí una cuenta, puse mi foto, rellené un par de tontunas y empecé a agregar a gente que conocía o, peor aún, que alguna vez había conocido. Pasé de 0 a 100 en unos días, y dije: esto es la leche. Antiguos compañeros de colegio a los que apenas recuerdo, compañeros de instituto, de trabajo, amigos de siempre, familiares… ¡todos al alcance de un par de clicks! Nunca he entendido por qué el Feisbus les llama “amigos” en lugar de “contactos”, pero bueno, ahí están.
Así que empecé a entrar frecuentemente al Feisbus, y después de unos días poniendo y leyendo paridas, se me ocurrió: me voy a hacer una cuenta de Facebook que me haga la pelota, que me haga mucho la pelota. Y lo hice.
Lo primero de todo, buscar una foto. Entré a una página de contenido pornográfico y busqué a una chica que pudiera ser creíble: tenía que ser joven y atractiva, pero no demasiado o nadie se lo tragaría. Tenía que parecer sencilla y casual, amable y mona, agradable pero no en exceso. Después de una larga y exhaustiva búsqueda por un montón de fotos de chicas guapas desnudas que no le deseo ni a mis peores enemigos (porque se la deseo a mis amigos), la encontré:
La llamé Nuria porque no tengo a ninguna amistad que se llame así y le puse los primeros apellidos que se me vinieron a la cabeza: Colinas Visto. Y ya estaba hecho, sólo me faltaba un pequeño detalle… sus amigos. Podía seleccionar en Facebook la opción “no mostrar amigos”, y entonces no harían falta, pero tenía que ser creíble, así que empecé a agregar gente al azar, montones de gente. Y era cuestión de esperar.
Pensé que quizá me agregarían unos pocos, quizá un 10%, pero para mi sorpresa todo Dios empezó a aceptarme. Joder, que la gente pone su teléfono y su dirección y dónde trabaja y cuenta su vida en Facebook, ¡y agregan a una desconocida que ni siquiera les dice hola! En fin. Además es que ni siquiera me agregaban sólo los chicos, por aquello de una joven y atractiva desconocida que quiere conocerles, sino también las chicas, y a montones. Me cago en todo lo que he estudiado, la gente no tiene consciencia del peligro.
Unos pocos me preguntaban de qué me conocían, y a todos les respondía lo mismo -una frase de Hamlet-:

En realidad, daba igual lo que contestara, ninguno dejaba de tenerme como amiga. Y entonces se hizo la luz. Lo vi claro. Esto era un abanico de posibilidades, en dos vertientes diferentes:
- ¿Por qué parar ahí? O sea, aparte de llamarme guapo a mí mismo en alguna foto y sugerir que follaba como un campeón en alguna conversación, ¿por qué no crear UN PUTO HARÉN, después un EJÉRCITO DE CLONES y a continuación CONQUISTAR EL MUNDO? Total, no veo la tele y mejor este experimento que ver vídeos chorras de YouTube [insertar risa maléfica de lata aquí].
- Y, por otro lado, algo que me atrajo mucho más: la posibilidad de conocer gente nueva desde una perspectiva que jamás había experimentado: la de una mujer.
La segunda opción era sin duda más interesante. Hice algunas entradas en el muro de Nuria de textos copia y pega sacados de bash.org, del tipo:
Progresé en las conversaciones con alguna gente y hasta creo que uno se está enamorando de mí. Se ha enganchado y no puedo quitármelo de encima. Le he tratado como a un perro a ver si se piraba pero no ha habido manera, y al final he tenido que quitarle de los contactos antes de que se llevara el gran chasco. Ésta fue su reacción cuando le quité de entre mis amigos:
Después de cuatro mensajes absurdos me echará de menos y casi me llora al final. Hay que joderse con los tíos, madre mía.
Pero mi personaje estrella no es Nuria, sino Marta. Marta Mora Gutiérrez, para más señas. Encontré una colección de fotos estupendas… ¡tan reales! Para Marta agregué a 300 personas: 100 del grupo del PSOE, 100 del grupo del PP y 100 de IU, de las cuales me aceptaron sólo 120
Con lo mona que soy… xD
Marta también hizo amistades, pero no profundicé en ninguna, no me hacía falta:
Aún así, inevitablemente, tuve que rechazar a algunos pesados. ¡Qué dura es la vida de la mujer! Y encima hay que decir que NO sin ser borde para no joderles:
De entre todo lo que descubrí experimentando con mis identidades imaginarias, lo que más me sorprendió fue comprobar que completas desconocidas tienen más poder de convocatoria que yo mismo. Me explico: un antiguo compañero de facultad colabora con la organización VihvO Presente Positivo cuyo objetivo es mejorar la vida de los pacientes con VIH a través del arte y la cultura. La idea me pareció interesante así que recluté desde mis tres personalidades a cuanta gente pude. Mientras 4 o 5 de mis contactos apoyaron la causa, éste fue el resultado de mis dos chicas:
OMG!!!! Si cuando se dice que tiran más dos tetas que dos carretas…
Marta me sirvió para montarme un melodrama (noooo me lo hagas por el waaaalll uooo uooo jajaja) de tres pares de narices. Por aquél entonces, ya algunos de mis contactos habían empezado a sugerir que me cortara un poco con el tema, que ya olía, pero coño, las cosas si se hacen hay que hacerlas bien. Nadie me lo dijo expresamente, claro, pero me dieron toques de atención (¡gracias Aran!):
El plan era éste: ¿a cuánta gente podría engañar? ¿Podría llegar al matrimonio y que todo Dios me felicitara? Desde luego, mi historia romántica era muy creíble, me encargué de que así fuera. Como escritor de novelas no tengo precio. Hay que tener en cuenta que iba improvisando sobre la marcha cambiando de una cuenta a otra:
Y al día siguiente, iniciando la conversación en el muro común desde mi STATUS, para que lo pudiera leer toda la gente, con una frase de Kundera que siempre me ha gustado:
Toda esa conversación está entre líneas. Es una obra maestra. Pero no bastaba con eso, tenía que ASEGURARME DE QUE TODO EL MUNDO LO LEYERA, o no tendría sentido.
Lo propagué a los cuatro vientos e incluso me delaté a mí mismo deliberadamente… sin que nadie se enterara:
Creo que mi buenintencionado colega Adolfo, que por cierto fue uno de los primeros en darme la bienvenida a Face y se lo agradezco, estaba leyendo la noticia y no el doble sentido, pero tanto él como los demás podían llegar a ver el doble fondo, entre líneas, y me aseguré de que así fuera:
Y el show estaba listo. Todavía no había llegado el momento de descubrir el pastel, pero llegaría pronto -en cuanto me cansara-, y hoy me he puesto a escribir esto… Aunque todavía no estoy en una “relationship with Marta Mora Gutiérrez”, que lo voy a estar en breve, ni me he casado con ella… entodavía. Publicaré este post cuando vea las reacciones de la gente… quién lo ve como un cambio normal de relación en Facebook y quién nota algo raro.
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Supongo que la mayoría de los que han llegado aquí no se habrán leído ni el tocho académico del principio, que en realidad es lo más interesante, ni la mitad de las conversaciones que he puesto, así que, en conclusión:
- En Internet uno puede ser quien le de la gana.
- Si se hace suficientemente bien, se puede engañar a cualquiera. No tiene mucho sentido confundir a tus amistades más que como diversión pasajera, pero lo fuerte es que puede engañarse a desconocidos… las posibilidades respecto a phising y estafa son infinitas.
- En unos días… ¡ME CASO!
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Actualización:
- Hago pública mi intensa y sincera relación con Marta. Aparte de algunos “I like this” cuando digo que estoy enamorado, a nadie parece importarle un carajo
- Me hago fan del grupo “Olapic”, que reza: “”Help us start gathering happy moments. We help couples gather, share and remember the guests’ wedding pictures!”
- Introduzco un diálogo imposible con Marta. Definitivamente, tengo amigos muy listos. Pero aún queda el golpe maestro
- Me hago miembro del grupo: “PERIODISMO INVESTIGATIVO, SE YERGUE COMO AUTORIDAD MORAL DE LA SOCIEDAD!”, que dice: “El periodismo investigativo es una actividad profesional muy importante porque deja a la luz misterios mas allá de una noticia dada en la contingencia diaria. Este tipo de periodismo puede escarbar el pasado, presente y debe llegar más allá de donde llega otro tipo de periodismo, es decir debe constatar y contrastar cualquier dato o información para desvelar algo oculto y ponerlo a disposición de la sociedad que tiene interés o merece estar bien informada.”
- Recibo algunos toques de atención de algunas mentes despiertas.
- Me hago miembro del grupo: “Me acusan de Estafa y soy inocente! Pero la justicia no es justicia !!!” y Nuria se parte el culo en mi nombre.
- Buah, no tan listos. Se han dado cuenta pero no captan la fina ironía de los grupos a los que me adhiero, ni otros detalles. They just can’t have fun and play along with it!
- Me hago miembro del grupo: “QUIMERA, creacion de vestuario visual kei,cosplay, lolita y mucho mas.” Se puede decir más alto…
- Me caso con Marta con una frase de la peli “Final Fantasy”.
- Y se acabó lo que se daba… lo que me he reído haciendo esto, no me lo quita nadie. Un apretón de manos a conocidos y desconocidos que se lo han pasado también bien.
- Por otro lado, he descubierto que algunos de mis contactos son más aburridos y tienen menos sentido del humor que una piedra…. bueno, no se puede tener todo.








