Nada en absoluto. Ni competiciones de egos ni luchas por el poder ni recelos vendidos ni separaciones con puñal incluido. Ni intentos de demostrar ni ganas de probar ni deseos de dañar ni interés por pertenecer.
Iba a escribir las palabras más profundas y certeras. Pensaba hablar de vida y de muerte, de Eros y de Tánatos, de los Monty Python, de alguna idiota obsesionada a la que no querría ni en pintura, de Cooley & Mead e interacción simbólica, de Feist, de Jaunty Jackalope, de mujeres y hombres, de impuestos, de dramas, de belleza, de préstamos hipotecarios, de mi perro, de personas muy equivocadas conmigo, de los no-cumpleaños, de Terra Naomi, de Ain’t A Thing y de You For Me, de estupidez, de odio, de la isla de Lost, de guerras, de la extinta Sociedad de Naciones, de feminismo, de la Alianza de Civilizaciones, de cocaína, de Sadie Plant en tono irónico, de la tetera de Russell, de la televisión, de programación neurolingüística, de desfases en fiestas, de Lenin, de aquel día en el autobús, de los bancos de los parques, de represalias, de cabreos, de miradas contigo, del pasado, de Brunete, de amigos hoy día, de copas de vodka con naranja, de Kate Beckinsale, de contraseñas perdidas, de círculos viciosos, de enfados que hay que llamar llantos para tener una excusa, de juegos, del aborto, de neopostestructuralismo, de no poder fiarse de nada, de cansancio, de nombres y direcciones, de engaños, de pretensiones idiotas para personas adultas, de risas a destiempo, del manifiesto de Donna Haraway, de libros que no he leído con argumentos que conozco a la fuerza, de ti, de un garañón salvaje llamado Huracán, de mis vecinos, de Tanger, de las puertas de Troya, de ganar elecciones de humo, de venganza, de la Unicornio Rosa Invisible, de líderes, de las conexiones sin cables y de los mapas del cielo. Pero no escribiré nada sobre ninguno de estos temas.
Nada en absoluto. Ni siquiera hablaré del olvido porque eso no sé qué es ni cómo se hace. Es mucho mejor, más rápido y ligero, cambiar la frecuencia del dial para que suene la música. Otra música.
Tengo un blog en el que publicar lo que se me pasa por la cabeza, pero no hoy.
Hoy nada me entretiene.

