He terminado de devorar la saga La llave del tiempo, de Ana Alonso y Javier Pelegrín. Hasta ahora, sólo se han escrito y publicado seis volúmenes de los ocho que componen la colección. Y me he quedado con unas ganas locas de leer los dos últimos… habrá que esperar.
Es ciencia ficción, pero incluye elementos de literatura fantástica que aderezan el relato. La trama engancha, es deliberadamente interesante y uno no se cansa de los personajes ni de lo que les acontece. Se lee con suma facilidad: el texto es ágil y la prosa sencilla.
Una lectura muy recomendable. Los protagonistas recorrerán las más asombrosas ciudades del planeta Tierra, visitarán la Luna y Marte, viajarán más allá del Sistema Solar y, en el proceso, se encontrarán con los más cautivadores personajes y se enfrentaran a las más variopintas de las situaciones.
Los protagonistas, menos una de ellos, son muchachos con extraños poderes que provienen del futuro. De un futuro más lejano que el primer futuro descrito. Sí, viajarán también a través de los siglos. Lo harán mediante una esfera -la esfera de Medusa- mientras descifran un complejo mensaje extraterrestre. Como verán, la saga lo contiene todo: desde los viajes interestelares hasta los viajes por el tiempo, pasando por los poderes sobrenaturales, la religión del futuro -y su Ángel de la Palabra-, los marcianos y los juegos de rol. Añádanle un par de pinceladas englobando robots e inteligencias artificiales, combates con espadas fantasma, relaciones sensiblemente romanticonas entre los personajes, grandes corporaciones multinacionales y algún que otro cliché, y tendrán La llave del tiempo.
Lo dicho, a esperar a que se publiquen los dos libros restantes. Mientras tanto, pueden ir leyendo los seis primeros volúmenes, empezando por La Torre y la Isla y terminando con La Puerta de Caronte. Pasarán unas horas entretenidos, que a veces es lo mejor que se le puede pedir a un libro.
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