Una balaustrada en una zona que no recuerdo. Había obedecido al sinsabor de un instante, pero me quedaba poco tiempo ya. Quizá un segundo. Quizá no. A la unción que fragmenta la disposición del amo respecto a la nota mayúscula que le sugiriera el momento le faltaba el impulso. Y en ese lance partí a tomar viento fresco. Como en todos los segundos. Quizá no. No es lo que suelen decir quienes también lo han visto, lo han vivido, lo han cantado. Y sabes que es así. Y sabes que es así, pero mantienes dependencias con espectros de colores nada intensos. Colores de Velázquez. Despachar este asunto, y recuperar enseguida otro. Fluido. Abierto. Yo, emperador de parodias danzarinas. Y luego acaso nada. Quizá un segundo. Quizá no.

